La Radio de los Perdedores

Lunes, 15 Septiembre   

Durante muchos años, las emisoras que secuestraron la función de representar a la comunidad cubana realizaron una labor hipertrofiada, en función de la complacencia emocional de una audiencia exiliada en un país con una cultura y un idioma diferente. Se destacaron más por un supuesto carácter militante de lucha política, que por su desarrollo y capacidad informativa.

No se puede negar que algunos programas y personalidades han cumplido y cumplen una función de orientación y ayuda social, pero la imagen que por largo tiempo se impuso fue la creada por una radio manipuladora, que enfatizaba la tergiversación para lograr beneficios.

El exilio, sin embargo, ya ha dejado de ser monolítico, si alguna vez lo fue. Carece de sentido seguir cantando loas a una lucha armada que desde hace años no existe, y que en muchos casos estuvo vinculada a diversas formas de terrorismo que sólo trajeron luto y dolor.

Si todavía se escuchan a veces programas con ancianos combatientes, que rememoran o exageran hechos ocurridos hace muchos años, es porque cumplen una tarea de apoyo emocional para solitarios que necesitan de cualquier vigilia, más en calidad de oficio de difuntos que de afán por mantener despierta a una audiencia.

Los ocho años de gobierno de George W. Bush han significado un paréntesis frente a la crisis que desde hace años amenaza al sector de la radio exiliada que se resiste a renovarse y se aferra a su imagen tradicional de nostalgia, falsas esperanzas y combatividad de micrófono.

Frente a la diversificación étnica de Miami; la disminución, por envejecimiento y muerte, de su principal audiencia; el aumento del sector más joven del exilio, por edad y años de permanencia fuera de Cuba, y la necesidad de ampliar la programación, se ha apelado a la complacencia extrema con el partido en la Casa Blanca y sus legisladores cubanoamericanos. No está mal que el Partido Republicano cuente con una emisora en esta ciudad. Sólo que pague por ella. Utilizar emisoras privadas con este objetivo no sólo es un engaño, sino también inmoral.